domingo, 31 de julio de 2011
Lloro... y aunque parezca mentira lloro porque me alegro. Mis lágrimas aplauden y mis sentimientos se rien de tí. Pero, ¿porqué no puedo parar de llorar?
Quizás llegué a amarte tanto, demasiado diría yo.
En su momento fuimos felices... ¿será por eso que lloro y soy incapaz de olvidar?.
Bah, dejémosno de tonterías y volvamos al mundo real.
Sí, sé que pasé buenos momentos contigos... he de decir que los mejores... pero que pasó cuando empezaste a darme toquecitos leves con un puñal recién afilado... ¿He de olvidarme de eso?
Después de estos toques... ¿que vino?
Ah, sí, llegó la humillación. Y quizás esa humillación llegó hasta parecerme habitual... supongo que era lo que me esperaba. Justo después de eso llego lo que tú estabas esperando... llegó el momento de clavarme el puñal que tanto daño me estaba haciendo hasta ahora y que ahora me dolería más que nunca.
Ya sé porque lloro con tanta alegría... por que sé que te perdí y que jamás te encontraré. Y supongo que por eso lloro tanto y no puedo parar...
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